miércoles, 1 de octubre de 2008

Como le contaba, don Aurelio, es un gran jugador. Usted lo tiene que ver, cómo se mueve, cómo corre, cómo la pide, cómo la pisa contra la línea. Le digo que iría bien de enganche, usted lo tiene que probar bien. Yo le pido que lo mire porque a mi me impresiona como juega, le juro que da gusto. Algunas veces me acerco al potrero para verlo a él nomas, de puro placer que me da. La otra vez mientras yo leía el Olé en una sillita atrás de la reja, veo con el rabillo del ojo que vienen unos monos que ni le cuento, parecían bestias al lado de él. La cosa es que entraron a la cancha, eran 7 mas o menos, y parece que les quisieron jugar partido a él y a su equipo. Y parece que les apostaron guita vio, porque despues de hablar y de cruzar miradas, todos se metieron las manos en los bolsillos y juntaron un par de billetes y los pusieron adentro de una campera que colgaron en la rama que hace de travesaño vio, la que yo les ayudé a cortar. Bueno, se imagina que yo largué el diario para prestarle atención al pibe que tanto placer me da ver jugar. Pero le juro que esta vez yo pensé que lo iban a matar, porque al minuto de que movieron el fulbo, le pintó la cara a uno de estos monos, y se escuchó en coro uno de esos "ooooooh". Le clavó un taco que le paso entre las piernas sobre el borde del área y quedó frente al arco. Ni le cuento mejor, 1 a 0. Los otros la movían también eh, no se quedaban atrás. Había uno, "rengo" le decían, ese nene la pisaba bastante, pero era medio morfón. La cosa es que el partido se puso 4 a 4. El pibe la seguía descociendo, y no le miento, mire que pasaba un flaco por el costado de la cancha en un momento que el pibe la estaba amasando, y se frenó a mirar, y no le exagero, se quedó viendo el partido al lado de la reja, hasta gritó en un momento, mire la pasión que nos hace sentir este pibito a nosotros, los veteranos. Bueno, estabamos en que iban empatados, y jugaban a 5. La agarró este "rengo" y metió un bombazo de mitad de cancha. La pelota pasó a los que estaban abajo, y al arquero, no sabe que golazo era. Pero no, pegó en el travesaño. El rengo metió una puteada y se agarró la cabeza. Y ahí nomás, en el contragolpe, la agarró el pibe este que le digo, en la mitad de la cancha mas o menos, un poco más atrás, la recibió y se sacó a dos de encima con una media vuelta y ahí empezó a correr por afuera, del lado derecho de la cancha. No sabe como llevaba la pelota, parecía que estaba pegada al empeine. Entonces le sale otro marcador y le enganchó para adentro, con una calidad... se imagina que yo ya me había parado, había dejado el diario y estaba viendo el jugadón que se estaba mandando. Ahí nomás, me volvió a hacer lo mismo de siempre, me volvió a confundir, NUNCA, no le exagero, NUNCA, le puedo adivinar la gambeta, nunca puedo saber lo que va a hacer, después de ese enganche, pense que iba a meter uno de esos pases exquisitos, pero no, cuando le salió el cuarto mono, se lo pasó también y entró al área embalado como ninguno. Mire, le cuento y se me pone la piel de gallina, cuando le salió el arquero, el pibe estaba jugadísimo, lo tenía encima, se le venía abajo la jugada. Pero ja, mire si se le iba a venir la jugada abajo a ese mocoso?. Nomás le amagó que iba a patear y el arquero quedó tirado en el piso. Entonces el pibe, que ya era dueño de mi alegría y de mi emoción, metió un toquecito chiquito, como para acomodarse, y pateó al arco. Por favor, encima que mientras estaba pateando uno de los monos le entró de atrás que lo tiró al piso, le digo que si había árbitro no se si no cobraba penal. Pero así y todo lo metió che, lo metió y se levanto con toda la rodilla bañada en sangre de la caída, a festejar el gol con sus amigos, le había dado el gol de la victoria a su equipo. Disculpe que me emocione tanto no?, pero es que le juro que nunca sentí tanto una jugada en el corazón como esa. Es algo de no creer.

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